![]() |
| La foto de mi hijo con Formell. |
Y lo que pasa es que aun la realidad latino/caribeña
no se puede concebir sin aceptar que somos y estamos hechos a la medida del
Realismo Mágico- o también si uno lo prefiere de Lo Real Maravilloso
Carpenteriano- en “El Reino de este mundo”. ¿O será al revés?
En ese sentido pudiera pensarse de forma arriesgada
que ser escritor es muy fácil en América Latina porque la realidad siempre es
superior a la ficción literaria.
En los últimos días de este año la muerte se ha
llevado a tres de los más grandes artistas de la música caribeña cual si de los
Buendías en su Macondo se tratara. Por si fuera poco también le ha
tocado morir al Gabo no sin antes decir que “Lo más malo de la muerte es
que es para siempre”.
En un abrir y cerrar de ojos han muerto el
puertorriqueño Cheo Feliciano, la dominicana Sonia Silvestre y el cubano Juan
Formell, fundador y líder de la proverbial orquesta “Los Van Van”.
Tres verdaderas leyendas del pentagrama musical caribeño.
La noticia de la muerte de Juan Formell llegó
inesperadamente en la noche de ayer Primero de Mayo cuando todo parecía indicar
que después de los resúmenes realizados por el desfile de los trabajadores ya
no había otra nota más importante que transmitir al pueblo cubano. Una
situación dramática muy extraña invadió los hogares de la Isla mientras el
locutor del noticiero ofrecía con voz grave la mala nueva.
Paralizados nos quedamos todos los
“Vanvaneros”. Este último tema de Formell no se puede bailar. Ha
caído una columna de la música cubana dejando tras de sí una profunda afonía.
El autor de “El buey cansado” y otros tantos
‘Temas/Crónicas’ de nuestra realidad criolla se ha marchado apenas
sin despedirse, como suele ocurrir dentro de “Lo real maravilloso”.
Conocí a Formell personalmente en La Isla de la
Juventud en un contexto que nos marcó para toda la vida a los que por allí
pasamos. Su hijo Juan Carlos estudiaba en el mismo IPUEC que yo. Ya el muchacho
era un guitarrista tremendo pero muy lejos estaba de pertenecer a la polémica
banda neoyorkina “Danny Rojo & Sing Are” en donde hace unos
años mostraría todo su potencial y herencia changuicera.
A aquel “Miércoles de Recreación” de
1980 de La Isla, llegó Formell con “Los Van Van” e invitó a subir
al escenario a su hijo Juan Carlos para que ‘hiciera’ la guitarra
en el difícil tema “Tal vez” que encumbrara la señora
sentimiento Elena Burke.
Después de aquel inolvidable concierto en la plaza
de formación, los amigos de Juan Carlos conversamos largo y tendido con Formell
comiendo galleticas con leche condensada hasta el mismísimo “Chirrín
Chirrían” de la noche. El maestro se despidió diciendo/cantando “Hasta
la semana que viene”. Una promesa que no pudo cumplir.
Pero “Los Van Van” van y vienen siempre
con la misma sabrosura y me “topé” otra vez con Formell en el ISA
de mis tiempos de estudiante de la facultad de artes escénicas. Allí le recordé
el concierto en “Vanguardia de La Habana” de La Isla y mi amistad
con su hijo Juan Carlos. Se puso tan contento de que yo recordara aquella vieja
historia que hasta me complació con “La sandunguera”, el
clásico del Long Play “Por encima del nivel”, el mismo que
rompiera “el embrujo” de que “Los Van Van” no eran De
La Gran Escena.
Y la última vez que vi “en vivo y a todo
color” al director de “Los Van Van” fue en el estadio
Latinoamericano durante un choque entre los Industriales y Santiago de Cuba. Yo
estaba sentado en la fila de atrás de Formell y a unos seis o siete asientos de
distancia a su derecha. Pero en el estadio lo del Realismo Mágico o Lo Real
Maravilloso si es totalmente apoteósico y ni siquiera intenté saludarlo.
Los entre innings no le alcanzaron para dedicar
autógrafos y hacerse fotos con los aficionados de uno y otro bando a pesar de
que Formell era (es) industrialista. Aquella tarde Industriales cayó ante su
sempiterno rival pero mi lamento al final del partido consistía en no tener una
foto con el maestro en aquel jolgorio inenarrable.
Pero anoche y casi junto al termino de la inesperada
noticia de su muerte, mi hijo Yoan dice: “Yo tengo una foto con
Formell”. Me quedé perplejo. En una de sus habituales labores como
camarógrafo del ICRT, Yoan se retrató con Formell y toda la poesía que de su
sonrisa emanaba.
Con esa sonrisa de “Daleeeee/con el
corazón/muévete/muévete/eheh/ te recordaremos Juan Formell todos los
cubanos Reales, Maravillosos y sobre todo los cubanos Mágicos.
Gracias Yoan por tu magia fotográfica.
Mi pésame para ti estés donde estés, amigo Juan
Carlos.
La Habana, mayo de 2014.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario