viernes, 2 de mayo de 2014

"Del Realismo Mágico a lo Real Maravilloso”

Por. Alejandro Palomino.
La foto de mi hijo con Formell.
“Morirse es más difícil de lo que uno cree”. Escribió Gabriel García Márquez en “Cien años de soledad”, esa obra maestra del Realismo Mágico que prácticamente agotó casi todos los recursos expresivos del estilo en los ‘tempranos’ setenta del siglo pasado, según la edad de “Los Van Van”.
 
Y lo que pasa es que aun la realidad latino/caribeña no se puede concebir sin aceptar que somos y estamos hechos a la medida del Realismo Mágico- o también si uno lo prefiere de Lo Real Maravilloso Carpenteriano- en “El Reino de este mundo”. ¿O será al revés?
 
En ese sentido pudiera pensarse de forma arriesgada que ser escritor es muy fácil en América Latina porque la realidad siempre es superior a la ficción literaria.
 
En los últimos días de este año la muerte se ha llevado a tres de los más grandes artistas de la música caribeña cual si de los Buendías en su Macondo se tratara. Por si fuera poco también le ha tocado morir al Gabo no sin antes decir que “Lo más malo de la muerte es que es para siempre”.
 
En un abrir y cerrar de ojos han muerto el puertorriqueño Cheo Feliciano, la dominicana Sonia Silvestre y el cubano Juan Formell, fundador y líder de la proverbial orquesta “Los Van Van”. Tres verdaderas leyendas del pentagrama musical caribeño.
 
La noticia de la muerte de Juan Formell llegó inesperadamente en la noche de ayer Primero de Mayo cuando todo parecía indicar que después de los resúmenes realizados por el desfile de los trabajadores ya no había otra nota más importante que transmitir al pueblo cubano. Una situación dramática muy extraña invadió los hogares de la Isla mientras el locutor del noticiero ofrecía con voz grave la mala nueva.
 
Paralizados nos quedamos todos los “Vanvaneros”. Este último tema de Formell no se puede bailar. Ha caído una columna de la música cubana dejando tras de sí una profunda afonía. El autor de “El buey cansado” y otros tantos ‘Temas/Crónicas’ de nuestra realidad criolla se ha marchado apenas sin despedirse, como suele ocurrir dentro de “Lo real maravilloso”.
 
Conocí a Formell personalmente en La Isla de la Juventud en un contexto que nos marcó para toda la vida a los que por allí pasamos. Su hijo Juan Carlos estudiaba en el mismo IPUEC que yo. Ya el muchacho era un guitarrista tremendo pero muy lejos estaba de pertenecer a la polémica banda neoyorkina “Danny Rojo & Sing Are” en donde hace unos años mostraría todo su potencial y herencia changuicera.
 
A aquel “Miércoles de Recreación” de 1980 de La Isla, llegó Formell con “Los Van Van” e invitó a subir al escenario a su hijo Juan Carlos para que ‘hiciera’ la guitarra en el difícil tema “Tal vez” que encumbrara la señora sentimiento Elena Burke.
 
Después de aquel inolvidable concierto en la plaza de formación, los amigos de Juan Carlos conversamos largo y tendido con Formell comiendo galleticas con leche condensada hasta el mismísimo “Chirrín Chirrían” de la noche. El maestro se despidió diciendo/cantando “Hasta la semana que viene”. Una promesa que no pudo cumplir.
 
Pero “Los Van Van” van y vienen siempre con la misma sabrosura y me “topé” otra vez con Formell en el ISA de mis tiempos de estudiante de la facultad de artes escénicas. Allí le recordé el concierto en “Vanguardia de La Habana” de La Isla y mi amistad con su hijo Juan Carlos. Se puso tan contento de que yo recordara aquella vieja historia que hasta me complació con “La sandunguera”, el clásico del Long Play “Por encima del nivel”, el mismo que rompiera “el embrujo” de que “Los Van Van” no eran De La Gran Escena.
 
Y la última vez que vi “en vivo y a todo color” al director de “Los Van Van” fue en el estadio Latinoamericano durante un choque entre los Industriales y Santiago de Cuba. Yo estaba sentado en la fila de atrás de Formell y a unos seis o siete asientos de distancia a su derecha. Pero en el estadio lo del Realismo Mágico o Lo Real Maravilloso si es totalmente apoteósico y ni siquiera intenté saludarlo.
 
Los entre innings no le alcanzaron para dedicar autógrafos y hacerse fotos con los aficionados de uno y otro bando a pesar de que Formell era (es) industrialista. Aquella tarde Industriales cayó ante su sempiterno rival pero mi lamento al final del partido consistía en no tener una foto con el maestro en aquel jolgorio inenarrable.
 
Pero anoche y casi junto al termino de la inesperada noticia de su muerte, mi hijo Yoan dice: “Yo tengo una foto con Formell”. Me quedé perplejo. En una de sus habituales labores como camarógrafo del ICRT, Yoan se retrató con Formell y toda la poesía que de su sonrisa emanaba.
 
Con esa sonrisa de “Daleeeee/con el corazón/muévete/muévete/eheh/ te recordaremos Juan Formell todos los cubanos Reales, Maravillosos y sobre todo los cubanos Mágicos.
Gracias Yoan por tu magia fotográfica.
Mi pésame para ti estés donde estés, amigo Juan Carlos. 
 
La Habana, mayo de 2014.

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