La
embajada de España en Cuba ha tenido la cortesía de invitarnos al siguiente
encuentro:
En
nombre de Pablo Platas, Consejero Cultural, y del Embajador de España, Francisco
Montalbán Carrasco, le estamos invitando al próximo “Jueves de la
Embajada”, que tendrá lugar el jueves 10 de abril a las 5:00 pm y que en
esta ocasión estará dedicado al deporte como rama de la cultura.
Los protagonistas de la tarde serán el Premio Príncipe de
Asturias en Deportes de 1993 y recordista mundial, Javier Sotomayor, y Mireya
Luis, la capitana del legendario equipo de voleibol, calificado por la prensa
especializada como las Espectaculares Morenas del Caribe, campeonas olímpicas en
1992, 1996 y 2000, entre otros muchos galardones…
Embajada de España en Cuba. Cárcel No. 51 esquina a Zulueta. La Habana
Vieja.
Entrada por la puerta principal, de 4:15 a 5:00 pm.
Mucho agradeceríamos
poder contar con su presencia.
Si
cruzas el túnel de la bahía y te paras de frente a la ciudad desde la Fortaleza
del Morro, podrás observar la singularidad arquitectónica que constituye en ese
entorno citadino el edificio donde radica la embajada española: el Parque de
Las Almendras, el Parque de Los Enamorados, el otrora Palacio Presidencial con
su fabulosa cúpula a la manera de Brunelleschi, el Paseo del Prado con los
soberbios leones, las imponentes ruinas de lo que fue la “Tasca
Española” y otras muchas obras emblemáticas de la capital cubana como El Castillo
de la Fuerza y el antológico parque circular Máximo Gómez con la estatua del
Generalísimo montado en su caballo.
En
ese panorama viví toda mi infancia y adolescencia mientras fui un muchacho del
barrio de Colón. En mi crónica “Del musical a ‘La Tasca’
hay solo siete cuadras” le hago mis fieles honores a ese
distinguido pedazo de la geografía habanera. Con sonados recuerdos y la imagen
imperecedera de mi madre, llegué a la embajada a las 4: 45 pm.
No
fui solo. Nora, Yoa, Kelvyn, Enrique, David y Ailyn también estaban invitados.
En
la puerta de la embajada una atentísima señora nos invitó a pasar
inmediatamente. Subimos la espaciosa y barroca escalera y en una tarja de
bronce ubicada en un descanso se puede leer que el edificio fue declarado como Sede
Diplomática de España en Cuba en 1984 bajo la presidencia del excelentísimo Sr
Felipe González.
Era
muy interesante la ascensión. Los muchachos del grupo iban soltando una risita
nerviosa, cómplice, porque en “un abrir y cerrar de ojos” estábamos
pisando territorio español sin atravesar el atlántico. Nos ofrecen otra cálida
bienvenida en el ¿tercer piso? y nos invitan a sentarnos en las sillas que
dicen “Reservado”.
De
lujo todo y la risita continuaba. “Los cubanos son un peligro en
España”- me decía siempre medio en broma, medio en serio Oscar en
Barcelona. “Los independentistas del siglo XIX cubano pensaban lo
contrario”- le soltaba yo más en serio que en broma.
Después
que pasamos por debajo de una varilla colocada a una altura de 2. 45 metros, me
senté junto a Nora en el extremo de la tercera fila de una muy bien dispuesta y
enorme platea creada para la ocasión en un corredor.
Cuando
Mireya y Javier avanzaron por el amplio pasillo hacia el estrado, venían
saludando llanamente al auditorio. Antes ya habíamos repasado en una pantalla
muchas de las imágenes de sus hazañas deportivas y otras- inéditas para
nosotros- de la ceremonia de entrega del codiciado Premio “Príncipe de
Asturias” a Javier Sotomayor en 1993.
En
Salamanca las Palabras de Elogio del Príncipe Felipe rendían tributo a todo el
pueblo de Cuba a través de la figura de Javier.
El
moderador introduce el dialogo y comienza el intercambio con dos de las figuras
más sobresalientes del deporte cubano de todos los tiempos. Sin las páginas de
gloria que escribieron Mireya Luis y Javier Sotomayor, el Movimiento Deportivo
Cubano no palparía de igual manera el alcance y el significado de todos sus
triunfos en el pasado siglo XX.
Ellos
comienzan hablando de la psicología como ciencia aplicada al deporte y de su
vital importancia en los procesos de preparación y entrenamiento para asumir, a
pesar de los pesares, los más difíciles compromisos deportivos. Pienso en las
diferencias y las ventajas que tiene en ese sentido la psicología en función del
deporte con respecto al teatro.
Javier
mira y valora el pasado a través de la figura de su entrenador Jose Godoy, y
Mireya le ofrece todos los respetos y triunfos al maestro Eugenio George,
declarado por la Federación Internacional de Voleibol como el “Entrenador
del siglo XX”. Señalan con énfasis la importancia de haber tenido un
maestro en la vida. Recuerdo a Vicente.
Ambos
están de acuerdo con las nuevas disposiciones adoptadas por el gobierno cubano sobre
los nuevos tridentes salariales para los deportistas de alto rendimiento y sus
participaciones en clubes foráneos mediante contrataciones y acuerdos con el
INDER. Un paso novedoso que, supuestamente, disminuiría las deserciones hacia
el deporte rentado y resolvería cierto estancamiento en su proyección actual.
“Hay
que negociar con mucho cuidado esos movimientos. Porque tampoco se trata de que
un atleta cubano no pueda representar a Cuba en competencias internacionales de
alto nivel por exigencias del Club al que pertenece. Pero de que estas medidas
vienen a fortalecer y estimular a los atletas y al movimiento deportivo cubano,
de eso no cabe la menor duda”- coinciden en sus
apreciaciones.
Un
señor del público le pregunta a Javier si es cierto que siempre lleva consigo
una virgencita de La Caridad, la santa patrona de Cuba. Javier sonríe mientras
busca en su cartera la imagen de la Virgen que siempre le acompaña, no la
encuentra pero es como si la hubiéramos visto. Mireya suelta una risita cómplice
como la de nosotros cuando veníamos subiendo la celebrada escalera.
El
cuento de la bronca con las brasileñas en las olimpiadas de Sídney 2000, no se
hizo esperar. Todo empezó cuando las auriverdes- en la estrategia de distanciar
a sus rivales cubanas durante la magna cita- les negaron el saludo a las
“Morenas del Caribe”. “Habíamos descubierto una peluquería
para mujeres negras de pelo malo y todas fuimos allí y nos pusimos trenzas de
mil colores”- dice Mireya. “Queríamos que ellas (las
brasileñas) nos halagaran pero nada de eso”.
De
la peluquería a la cancha ante el asombro de sus millones de seguidores.
¡Preciosas estaban las negras cubanas! Perdieron el primer partido contra la
selección brasilera en la fase clasificatoria y Eugenio les ordenó que se despeinaran
y se quitaran las trenzas esas.
Llegaron
a la discusión del oro versus las inspiradas brasileras. Comenzaron las ofensas
de un lado hacia el otro de la cancha net por medio y el marcador caminando. El
árbitro del encuentro llamó en privado a Mireya y le exigió disciplina como
capitana del sexteto cubano. Mireya se reunió con las muchachas en el centro
del tabloncillo y les dijo que el árbitro le había pedido que continuaran las
ofensas.
Al
término del partido la bronca continúo en los camerinos a puertas cerradas. La
policía tuvo que intervenir. Cuba subió a lo más alto del podio olímpico y de
eternas rivales pasaron a ser las mejores amigas de aquella fabulosa selección
de voleibol brasileña que sembró la semilla del número uno que hoy ocupan en el
ranking mundial.
La
risa de Javier es muy contagiosa. “Es posible que haya querido excluir
algún que otro momento doloroso de mi carrera deportiva”- responde a
otra pregunta. “Por ejemplo, cuando sufrí la acusación ante el COI por
consumo de cocaína y mi record mundial cayó en peligro”. “Pero lo
importante es persistir y estar sereno ante las adversidades”-
asegura El Soto y sigue riendo.
“Soy
fanático del Real Madrid, no lo niego. Igual soy fanático al equipo de pelota
de Matanzas”.
Hace una pausa breve. “Aunque en los últimos años, tengo que
reconocerlo, voy mas a España que a mi pueblo Limonar”- confiesa
Javier. “Me encantaría que mi record del mundo (el 2. 45 metros en
salto de altura) durara otros 20 años más, pero he visto a algunos atletas
capaces de romperlo. Mi sueño es poder crear un evento competitivo en Cuba solo
para esa disciplina”- comenta.
“Quizás
me pase lo mismo que a Serguei Bubka que le acaban de romper su mítico record
en salto con garrocha en una competencia que el mismo organizó y costeó”- dice Sotomayor
dibujando otra sonrisa. “Pero me gustaría correr el riesgo”.
“Durante mucho tiempo mi hijo me preguntaba que si yo era el
‘Príncipe de las Alturas’, entonces, quién era el Rey”.- concluye.
La
velada termina y nadie lamenta las casi dos horas de intercambio con Javier y
Mireya. Se levantan de sus asientos detrás de un largo y sostenido aplauso.
Bajan del estrado y se mezclan con elegancia y entusiasmo entre la gente del
público. De carrera se distinguen en las fotos.
Fue
una tarde esplendida. Repleta de emociones. Bajamos la escalera y
‘regresamos’ a Cuba y a nuestros problemas más urgentes.
En
España varias veces escuché decir que el día atravesao’ de la semana era
el Jueves y no el Miércoles. Por lo menos ayer, esa “tesis” no se
cumplió. Gracias a “Jueves de la Embajada” por la
invitación.
La
Habana, abril de 2014.
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